obesidad

Como prevenir la obesidad

La obesidad es una dolencia que se está generalizando en los países más desarrollados y se relaciona con la alimentación y el sedentarismo.

El exceso de peso puede evolucionar y convertirse en una enfermedad importante y, cualquiera que sea su grado, nunca es recomendable y debe ser evitada desde las edades tempranas de la vida. Estudios realizados en Estados Unidos, un país en el que la tasa de obesos es de las más altas del mundo, indican que la obesidad infantil ha aumentado casi el doble en un período de 15 años, y que un 27 % de la población adulta tiene sobrepeso.

Estos son datos preocupantes, puesto que se están extendiendo al resto de países del llamado Primer Mundo, el nuestro, a causa de la rapidez con que las costumbres alimenticias norteamericanas se extienden por doquier.

La definición de obesidad

Una persona que pese mucho (unos 100 kg, por ejemplo) no es necesariamente obesa. Puede que sea también muy alta y corpulenta, de tal forma que sea éste el peso ideal para su altura y complexión.

La obesidad se define como una desproporción entre el peso la altura, de forma que el peso es superior al que correspondería por la altura. La proporción entre peso y altura da lugar al llamado índice de masa corporal, que se calcula por medio de unas tablas determinadas.

Por ejemplo, una persona que pese 65 kg y mida 1,70 in, tendrá un índice de masa corporal de 22,5; una persona con la misma altura, pero con un peso de 82 kg, tendrá un índice de 28,3; si esa persona llega a los 90 kg, será de 31,1, y si gana más peso y llega a los 115 kg, su índice de masa corporal será de 40. Un índice de masa corporal superior a 25 para las mujeres y a 27 para los varones se considera sobrepeso.

La obesidad aparece cuando este índice llega a 30, y la llamada obesidad mórbida, a más grave,  se define cuando este índice llega a 40. En el primero de los ejemplos citados, el peso es el adecuado para la altura; en el segundo ejemplo se observa un cierto sobrepeso: en el tercero. La obesidad es manifiesta; y en el último, se trata va de obesidad mórbida.

Las causas de la obesidad

La obesidad se debe fundamentalmente al equilibrio entre las calorías que se aportan y las que se queman con la actividad física e intelectual (la actividad intelectual también quema calorías), pero existen otras causas. Así, hay factores hereditarios que condicionan parcialmente la predisposición individual a la obesidad. Cuando los dos progenitores son delgados, la probabilidad de obesidad en el hijo es escasa, pero aumenta si alguno de los padres es obeso, y especialmente si ambos lo son.

No todo depende, no obstante, de la herencia. El tipo de alimentación familiar, el nivel de actividad, el número de horas que dedican al televisor o los videojuegos, son elementos que influyen en la obesidad infantil y juvenil. Es un hecho lógico (y comprobado) que el sedentarismo ante una pantalla hace ganar peso. En efecto, los resultados de investigaciones realizadas a lo largo de varios años muestran una relación directa entre el tiempo dedicado a ver la televisión o a los videojuegos y la obesidad. Es más, el número de horas pasadas durante la preadolescencia tiene relación directa con la obesidad durante la adolescencia.

El control del peso

El control del peso se apoya en dos pilares, la comida y el ejercicio, que aunque no son los únicos sí son los más importantes. La combinación adecuada de ambos elementos permitirá modificar el peso en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, controlar el peso durante la infancia o la adolescencia es más delicado que controlarlo durante la madurez: el adolescente está en una edad de intenso anabolismo y necesita de un gran aporte de calorías para su crecimiento; por tanto, comer menos, sino comer a menudo, con sólo eliminar las bebidas carbónicas y algunos productos alimenticios de moda, reducir el tiempo de mantener una actividad física adecuada puede disminuir su sobrepeso… si es constante.

Lo que sí parece claro es que la obesidad durante la adolescencia condiciona la obesidad durante toda la vida ya que esto es muy importante si lo comparamos con la población adulta, todos estos factores afectan la calidad de vida y el riesgo de padecer enfermedades que pueden prevenirse a tiempo con medidas simples (alimentación sana y actividad física adecuada), cuyo éxito (y su dificultad) radica en la voluntad del propio interesado para mantenerlas con constancia.

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